Saturday, July 15, 2006
Cielo negro (1951) Manuel Mur Oti
Un drama impresionante que me ha dejado con una indefinida incomodidad. Me hubiera gustado que no me gustara, porque partía con la idea de que la película estuviera llena de topicazos y la hubiera podido mirar de soslayo mientras hacía otras cosas interesantes desde esta modernísima España del s. XXI. Total, pensaba, una película española de los años 50, de un director que no es Edgar Neville... ¡imposible que en aquellos años este país diera para más de un buen director! Resulta que no, que esta segunda película de Manuel Mur Oti, su director y guionista, hombre muy católico nacido en Vigo en 1908, estremece, que sus 93 minutos de duración se hacen breves, brevísimos. O sea, que quien está llena de topicazos soy yo. Y eso me incomoda, claro, y mucho.
Hay que escuchar el tañido simultáneo de todas las campanas del Madrid, que se te mete en el cerebro junto a las impresionantes imágenes del Viaducto, la extraordinaria actuación de la actriz principal, Susana Canales, y te acongojas, te implicas, te estremeces, ya digo. Por su actuación, Susana Canales, obtuvo el Premio a la Mejor Actriz del año 51 del Círculo de Escritores Cinematográficos.
Acaba la película y te quedas ahí, clavada en el asiento, impresinada. ¿Y qué vas a hacer? Pues lo cuento, por si al compartirlo me libera algo y pudiera volver a poner mis topicazos en orden. Emilia, la protagonista, es una mujer joven enamorada... del Amor que liberará de la vida triste y aburrida de empleada en una tienda de modas, de hija única que vive con su triste madre viuda. El Amor que todo lo puede y todo lo soluciona es un hombre, que no siente por ella más que agradecimiento. La vida será cruel con Emilia, hasta que encuentre su liberación, buena o no a criterio de cada uno, la suya.
La ves recordando Calle Mayor, porque la mujer, la historia, la cruel broma, es muy parecida. Pero descoloca el final, y ya no te acuerdas de la Isabel de Bardem, sino de Dreyer.
Hay que escuchar el tañido simultáneo de todas las campanas del Madrid, que se te mete en el cerebro junto a las impresionantes imágenes del Viaducto, la extraordinaria actuación de la actriz principal, Susana Canales, y te acongojas, te implicas, te estremeces, ya digo. Por su actuación, Susana Canales, obtuvo el Premio a la Mejor Actriz del año 51 del Círculo de Escritores Cinematográficos.
Acaba la película y te quedas ahí, clavada en el asiento, impresinada. ¿Y qué vas a hacer? Pues lo cuento, por si al compartirlo me libera algo y pudiera volver a poner mis topicazos en orden. Emilia, la protagonista, es una mujer joven enamorada... del Amor que liberará de la vida triste y aburrida de empleada en una tienda de modas, de hija única que vive con su triste madre viuda. El Amor que todo lo puede y todo lo soluciona es un hombre, que no siente por ella más que agradecimiento. La vida será cruel con Emilia, hasta que encuentre su liberación, buena o no a criterio de cada uno, la suya.
La ves recordando Calle Mayor, porque la mujer, la historia, la cruel broma, es muy parecida. Pero descoloca el final, y ya no te acuerdas de la Isabel de Bardem, sino de Dreyer.